lunes, 16 de enero de 2012

No creas todo lo que escuchas...






Estamos acostumbrados a asumir muchas afirmaciones con respecto a los alimentos, líquidos, tiempos de comidas, etc que no son ciertas, a veces tienen una base real pero no siempre creas lo que escuchas!

Te presentamos nuevamente algunos mitos a los que no debes hacer caso.

1.    Las frituras no son buenas

Esta afirmación es una de las más extendidas. Sin embargo no es cierta. Por un lado, las calorías del alimento se suman a las del aceite que éste absorbe durante la fritura y es por eso que no es la técnica culinaria indicada si quieres perder peso. Por otro lado, es una de las técnicas que más conserva los nutrientes de los alimentos porque el tiempo de cocción que requiere es muy corto! Lo que sí debes recordar es que es de suma importancia realizar correctamente la fritura para evitar consumir un aceite oxidado, no reutilizar el aceite y no usarlo durante mucho tiempo ni después que llegó a su punto de humo.

Durante la fritura se produce un intercambio de grasa del alimento al aceite y del aceite al alimento. Esto es especialmente beneficioso en el caso de frituras de alimentos cárnicos y con el uso de aceite de oliva. La grasa saturada de la carne pasa al aceite y la grasa monoinsaturada del aceite pasa a la carne, al final, obtenemos una mejor calidad de grasa en la carne.

Como en la mayoría de los casos, no debes abusar de esta forma de preparación de alimentos, pero sí la puedes incluir una vez por semana siempre que utilices una buena práctica de fritura.

2.    Es mejor la margarina que la manteca, porque está hecha con aceites vegetales, que previenen la enfermedad cardiovascular y el infarto.

No es cierto. Para convertir un aceite vegetal que es líquido a temperatura ambiente en una grasa que se pueda untar, la industria somete a los aceites vegetales a un proceso de hidrogenación. Esas grasas, además de transformarse por este proceso en grasa saturada, en general, contienen grasas “trans” que se asocian a efectos nocivos para la salud cardiovascular y metabólica. Este tipo de grasas se pueden encontrar en numerosos alimentos preparados por lo que te recomendamos que leas las etiquetas de los productos.

3.    Los huevos son malos para la salud.

Sí es cierto que la yema del huevo tiene un alto contenido de colesterol pero no hay evidencia concluyente con respecto a que esto aumente el contenido de colesterol en sangre. No hay que abusar del huevo como de ningún alimento pero sí podemos utilizar huevo en nuestras preparaciones habituales. El huevo contiene muchos nutrientes esenciales, proteínas de alto valor biológico y se puede utilizar en un sinfín de preparaciones para darles cuerpo, aumentar consistencia, darles sabor, etc.

4.    La fruta engorda si se ingiere después de comer

La fruta no engorda ni antes ni después de comer. El organismo no computa las calorías del alimento si se ingiere junto con otros alimentos o no. La mezcla con otros alimentos puede influir en la absorción de algunos nutrientes así como en la digestión y velocidad de vaciamiento gástrico pero no en cuanto “engorde” o no el alimento.

Sí es cierto que la fruta, debido a la gran cantidad de fructosa pero sobre todo a la glucosa que aporta, produce una respuesta del organismo consistente en una liberación rápida de insulina, (la fructosa tiene una velocidad de absorción del 40% inferior a la glucosa) que será la encargada del transporte de este azúcar al interior de las células. Esta liberación de insulina despierta la sensación de hambre. Esta sensación hace que algunas personas sientan hambre en menos tiempo luego de haber terminado de comer y que coman algo más.

5.    Suspender una comida te ayuda a perder peso.

Esto no es verdad. Si llegas a las comidas con mucha hambre comerás más de lo que debes. Lo ideal es repartir las ingestas a lo largo del día en cuatro a seis veces de manera que siempre realicemos desayuno, almuerzo, merienda y cena y es bueno también incluir colaciones a media mañana y media tarde dependiendo de los horarios de las ingestas de cada uno. El fraccionamiento adecuado ayuda a tener aporte constante de energía lo que provoca que no sientas mucha hambre y evita los atracones por ansiedad.

Cuando ayunas por muchas horas el organismo no entiende que lo que quieres es adelgazar, por lo tanto comenzará a “ahorrar” energía lo que provoca que tu metabolismo sea más lento.

6.    Dormir la siesta engorda.

Hay muy poca diferencia de gasto calòrico que hace nuestro organismo mientras estamos sentados mirando televisión que mientras dormimos. Se ha comprobado que una siesta de 10 a 20 minutos incide positivamente en la salud, disminuye el estrés y aumenta el rendimiento durante la tarde.

FUENTE: www.pulevasalud.com

Algunos mitos sobre la alimentación

¿El agua adelgaza?

El agua por definición es un alimento que no aporta calorías.
No existe ningún alimento que nos pueda eliminar el exceso de calorías, y el agua tampoco.
Dentro de las funciones que cumple el agua en nuestro organismo se encuentra la de regular la temperatura corporal e intervenir en todos los proceso metabólicos.
La única forma en la que ayuda en agua en la pérdida de peso es disminuyendo la sensación de hambre y aumentando la sensación saciedad (plenitud). Es decir, cuando tenemos hambre y se bebe un vaso de agua, el hambre se pospone ligeramente. Igualmente si se toma un vaso de agua durante las comidas, especialmente junto a los alimentos con alto contenido de fibra, el estómago se llena antes y provoca una respuesta física de sensación de saciedad.
Con el agua podemos conseguir comer algo menos, y será esta disminución en la ingesta la que podría a largo plazo conseguir un descenso de peso.



2. ¿Transpirar adelgaza?

Sudando se pierde agua, minerales y calor, pero NO GRASA.
Una de las funciones más destacadas del agua, como se mencionó anteriormente, es la de la regulación de la temperatura corporal. Cualquier ejercicio físico genera calor que debe ser eliminado, aprovechado o trasladado según las circunstancias ambientales. Cuando el organismo se calienta más de lo habitual, suda para colaborar en la pérdida de calor pues el agua que se elimina lo transporta y además facilita la refrigeración a través de la piel húmeda.
Cuando hacemos ejercicio físico con la finalidad de eliminar grasas/ perder peso; podemos lograr la pérdida del mismo, ya que éstas se utilizan como fuente energética del organismo para este ejercicio, y a su vez el organismo sudará para eliminar el calor que se genera cuando se utiliza esa grasa.
Taparse en exceso durante la realización de ejercicio físico es realmente peligroso
Taparse durante el ejercicio físico de forma que se impida la transpiración con fibras sintéticas, impermeables, o incluso plástico pegado a la piel es una práctica realmente peligrosa para la salud, aparte de inútil para perder exceso de peso.
Lo único que provoca es un aumento importante de la temperatura corporal (como la fiebre alta en una enfermedad), un golpe de calor que puede llevar incluso a la muerte en poco tiempo.




3. La remolacha “engorda” porque tiene mucho azúcar.

No. El mito se basa en equipararla con la "remolacha azucarera", que no es comestible. Pero la remolacha común sólo tiene 10 gramos de azúcar por cada100 gramos, igual que otros vegetales como: la calabaza, la zanahoria y el zapallo.





4. Los productos light no “engordan”.

No necesariamente. Light o dietético significa que el producto está reducido en alguno de sus componentes, como por ejemplo: grasas, azúcares o sales, lo cual no siempre indica que no contienen grasa o azúcar. De todas maneras, por más light que sea el producto, si se consume en abundancia engorda. E igualmente no necesariamente contiene 0% en grasa y azúcares.



5. Las tostadas “engordan” menos que el pan fresco.

No. Una rebanada de pan va a continuar teniendo la misma cantidad de calorías tanto fresca como tostada. La diferencia entre uno y otro es que al tostarlo se pierde agua (por evaporación). El tostado tiene como ventaja de hacer más digestivo el almidón del pan.



6. Si el bebé llora puede dársele un chupete mojado en azúcar o miel.

De ninguna manera. Nunca hay que tratar de calmar al bebé a través de la oralidad azucarada, sino poniéndole el chupete común y corriente. La mejor forma de generar los obesos del mañana es: "Vos llorás, yo te doy de comer", "te portás mal, no te doy el postre; te portás bien, te compro la golosina". Además se los habitúa al sabor dulce de los alimentos, no siendo favorable para la futura elección de alimentos de ese niño
Por otro lado, la miel puede generar algún tipo de alergias en los bebés, y también malestares digestivos. Por esto mismo es conveniente evitarla hasta luego de los 2 años de edad.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Claves para realizar compras saludables

El punto de partida para comer saludable es realizar compras inteligentes, que incluyan alimentos saludables. Si quieres comer más saludable o  perder peso  estas claves te ayudarán a comenzar.

ð  Planifica con anticipación. Antes de ir de compras, decide que comidas y colaciones quieres realizar. Piensa en el tiempo que necesitarás para preparar tus alimentos, luego elige preparaciones que puedas realizar en ese tiempo, verifica que ingredientes ya tienes. Después haz la lista de ingredientes que necesitarás comprar.

ð  No compres cuando tengas hambre. Come antes de ir al supermercado. De esta manera no estarás tentado a comprar comidas rápidas y snacks que no son saludables para satisfacer tu apetito. Recuerda que los alimentos están empacados y ubicados en el supermercado para ser comprados y consumidos sean o no sean saludables, si tienes hambre comprarás más cantidad de alimentos y de peor calidad.


ð  Compra siendo realista. Incluye algún snack saludable y también algún alimento especial que te guste para consumir ocasionalmente, puedes incluir en tu lista algún postre o snack que te guste aunque no sea especialmente saludable, recuerda que lo saludable siempre es el equilibrio y no las obsesiones. No olvides incluir alimentos saludables fáciles de preparar como vegetales cortados y lavados, vegetales frescos o comidas congeladas bajas en calorías y grasas de mala calidad.



ð  Compra saludable. En la tienda, usa la lista que creaste para tu plan de menú. Notarás que los ítems que están en las góndolas externas, en general, son la mayoría alimentos frescos como carnes, leches, vegetales y frutas. Mientras realizas las compras, presta atención a cuanto compras de las góndolas exteriores comparado con las más internas donde encuentras los alimentos más procesados como sopas enlatadas, galletitas, papas fritas y bebidas. Esto te ayudará a darte cuenta de que tan saludable es el menú que planificaste.




viernes, 16 de diciembre de 2011

Consejos para unas fiestas más saludables


Llega diciembre y con el los festejos, las fiestas de fin de año del trabajo, amigos, Navidad…  Los festejos invaden todos los rincones y buena prueba de esto es la gastronomía, que tiene un importante protagonismo en estas fechas.

Los más exquisitos platos y preparaciones están por donde vayamos, hay una diversidad de ofertas gastronómicas tanto en calidad como en variedad. Desde lo más simple hasta lo más sofisticado, desde lo más natural, hasta lo más preparado, menús navideños especiales para cada familia, todo tiene cabida en la mesa. Algunos tienen comidas tradicionales, otros elijen comidas más sofisticadas y de lujo…

Lo que sí es similar en todos lados es el exceso de comida y bebida, con sus efectos secundarios asociados. En general, en todos los hogares los menús festivos son comidas copiosas, con alto contenido de grasas y azúcares y como son preparaciones especiales queremos probarlo todo.

Tips para unas fiestas saludables

Lo que no debemos hacer es privarnos del placer de disfrutar las comidas especiales en compañía de nuestros seres queridos, y como en todo, encontrar el equilibrio!

Te ayudamos con algunos tipos para disfrutar de todo de la forma más saludable.

1.    Comer lento y masticar bien. Masticar bien, despacio y triturar los alimentos ayudará a percibir sensaciones más agradables y a comer menos.

2.    Cuidar la cantidad. La clave está en la moderación, ser prudente. No debe esperar a saciarse y a sentir que no puede comer más para parar de comer. También es importante cuidar la cantidad de bebida. Tomar excesivamente es muy nocivo para su salud y de seguro, se disfrutará mejor de las fiestas con moderación tanto en la comida como en la bebida. Además, no te olvides que tenemos todo el verano por delante.

3.    Incluya frutas y vegetales. Elija como entradas ensaladas ligeras aderezadas con yogur, aceites saludables ya que esto facilitará la digestión de la comida. Una “comida especial” no tiene razón de ser siempre pesada y de mala calidad nutricional. También puedes incluir postres a base de frutas, son ideales para esta época y puedes incluir a las frutas en diversas preparaciones exquisitas que no requieran mucho trabajo para su elaboración.

4.    Carnes. No abuse de la carne y sus derivados, prefiera cortes magros, menos indigestos.

5.    ¡Ojo con los dulces! Modere el consumo de turrones, pan dulce, y postres navideños que resultan muy calóricos. Recuerda que en general los postres navideños a los que estamos acostumbrados están diseñados para el invierno y los “heredamos”, es por esto que son altamente calóricos.

6.    Condimentos. No abuse de condimentos muy picantes y salsas fuertes, irritan la mucosa gástrica y aumentan la acidez.

7.    Beba con moderación y responsabilidad. Es de suma importancia que si bebe, lo haga con moderación. Los expertos recomiendan el consumo moderado de alcohol e incluso se señala que es favorable en pequeñas cantidades. A pequeñas concentraciones aumenta la secreción gástrica y se estimula la función digestiva.

8.    Encuentre el equilibrio. Siempre intenta balancear, si tienes un evento en la noche en donde se ofrecerán alimentos en abundancia, con alto contenido de grasas y azúcares, entonces, durante el día evita este tipo de alimentos, realiza un desayuno, almuerzo y merienda saludables.

lunes, 12 de diciembre de 2011

¿Cómo llegar a la meta?

  • Si usted ya decidió que quiere sentirse bien físicamente, comience una rutina de caminar al menos 45 minutos tres veces a la semana. Recuerde que es bueno para su corazón y puede ir aumentando este tiempo gradualmente. Es decir, si hoy caminó sólo 10 minutos (realmente debería ser así), mañana auméntele 5 minutos más y así sucesivamente.

  • Si a usted le gusta bailar o practicar algún deporte y no le gusta ir a un gimnasio, entonces decídase y haga lo que sea de su interés, disfrutando de ello para mantenerse activo y quemando calorías. Es bueno tener su propia rutina de ejercicios físicos.

  • Es recomendable hacer una adecuada selección de alimentos, reducir las cantidades y comer cada 3 horas. Además, tomar mucha agua.

  • Hay que bajar de peso sin que sea rápidamente, ya que por lo general cuando no se hace así, se recupera lo que se perdió y hasta más.

  • La elección de lo que uno come debe hacerse no por estética, sino por salud.

  • Recuerde siempre que hay que aceptarse como uno es. Aunque busque la manera de perder peso, no todos los cuerpos y contexturas son de 90-60-90 o de modelos de belleza.

martes, 22 de noviembre de 2011

Grasa abdominal en el adulto asociada a un mayor riesgo de demencia.


Investigadores de Boston University School of Medicine determinaron que el exceso de grasa abdominal en la edad adulta se relaciona con un aumento del riesgo de aparición de demencia en un futuro. Estudios preliminares sugieren una relación directa entre la obesidad y la demencia, y con una disminución del volumen del cerebro.


En el 2005 la Organización Mundial de la Salud (OMS) reportó que aproximadamente 24.3 millones de personas sufren de algún tipo de demencia. Individuos con esta patología sufren de disminución de la memoria tanto a corto como a largo plazo, dificultad en el procesamiento del lenguaje y otras funciones cognitivas.
El diagnóstico clínico de la demencia se realiza cuando dos o más funciones cerebrales son significativamente dañadas.
Para el presente estudio se reclutaron participantes del Framinghan Heart Study Offspring Cohort. La muestra incluyó 733 individuos con una edad promedio de 60 años, siendo el 70% mujeres. En ellos se examinó la asociación existente entre el Índice de Masa Corporal (IMC), circunferencia de cintura, relación cintura/cadera, grasa abdominal total con mediciones realizadas mediante resonancia magnética del volumen cerebral total, volumen corporal, volumen de sustancia blanca del cerebro e infartos cerebrales que hayan tenido los participantes.
Los resultados de dicho estudio confirman la asociación inversa entre el aumento de IMC con una disminución del volumen cerebral en adultos mayores. A destacar, datos sugieren una fuerte conexión entre la obesidad central, particularmente la grasa visceral y el riesgo de demencia y la enfermedad de Alzheimer.