El rendimiento de las horas
que estás despierto dependen de que tan bien hayas dormido durante la noche. Las soluciones a las dificultades para dormir y fatiga diaria la puedes encontrar, en general
realizando pequeños cambios a tu rutina.
El tiempo dedicado a dormir, el
horario en que te acuestas, y las decisiones que tomas día a día influyen
muchísimo en la calidad de tu descanso nocturno.
Aprendiendo a evitar los
enemigos más comunes del sueño y probando una variedad de técnicas para un
sueño saludable puedes descubrir tu prescripción personal para un excelente
descanso.
La clave es experimentar, lo
que funciona para unos puede no funcionar tan bien para otros. Es importante
que encuentres las estrategias que funcionan bien para ti.
Dormir bien mejorará tu salud y calidad de vida en
muchos aspectos. Un sueño profundo durante la noche aumentará tu
energía durante el día y tu buen humor, aumentará tu rendimiento tanto físico e intelectual, disminuirá el riesgo de que te engripes y resfríes, favorecerá a mantener
o perder peso, además, estudios recientes encontraron una disminución
considerable del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y depresión relacionado
a un buen descanso nocturno.
El primer paso para mejorar
la calidad de tu descanso es evaluar cuánto tiempo de sueño es suficiente para
ti, los requerimientos de sueño varían de persona a persona aunque, según
estudios recientes, los adultos más saludables duermen un promedio de 7 horas
para lograr un óptimo rendimiento durante el día. Es importante tener en cuenta
que 7 horas de descanso nocturno es un buen descanso ya que muchas veces agota
el hecho de que se está durmiendo poco y es solo una sensasión. Lo que sí es
importante, además de que la cantidad sea suficiente, es que la calidad del sueño
sea buena.
En los próximos post te
daremos claves para mejorar tu descanso nocturno.
Fuentes:

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